Blog

A propósito de la «Poesía completa» de Edgar Allan Poe 16/10/2020

Acaso pocos son los lectores que no reconocen la jerarquía literaria de Edgar Allan Poe por su mirífica obra poética. Pues sí, la mayoría lo asocia con sus cuentos policiales, de horror, de ciencia ficción y de humor, y sólo evocan el magistral poema “El cuervo”: el más célebre de todos los poemas del bostoniano.

Si bien la extraordinaria capacidad imaginativa de Poe como cuentista ha provocado una personalísima experiencia de lectura, enfrentamientos emocionales y mentales, y un permanente careo entre el miedo, la obsesión y la extrañeza, su singularísima capacidad como poeta no se desmerece ni desluce. Muy por el contrario, el lector quedará fascinado ante la potencia y originalidad de su lírica.

Repasemos algunos de sus poemas.

En “Tamerlán” (1827) y “Al Aaraaf” (1829), poemas juveniles, aún exponen una elocuencia casi demagógica, y una gran influencia de Lord Byron. En “Israfel” (1831), Poe eterniza el apego a la cultura oriental y al paraíso coránico, donde la voz del ángel encanta tanto a los mortales como a seres celestiales. “Romance” (1829), “Lenora (1831)” y “A Helena” (1831), estrenan una técnica más estructurada y minuciosa. En estos y otros poemas se va gestando el alumbramiento de la atormentada sinfonía que es “El cuervo” (1845), sin duda el más inolvidable de sus poemas. “El cuervo” posee toda la precisión y fiabilidad de una navaja suiza: la desaforada pasión de cada verso se amalgama perfectamente con la musicalidad, y producen una significativa armonía y portentoso ritmo. En “Ulalume” (1847), Poe emplea varias alusiones a la mitología griega y dialoga con la espectral voz de su difunta esposa en el neblinoso bosque de Weir. “Annabel Lee” (1849) es una oda a la muerte, una remembranza de la felicidad y el amor que le profesaba a su bien amada esposa Virginia.

¿Pero por qué no debemos de dejar de leer la poesía de Edgar Allan Poe?

Como lo sentenciaba un fanático Charles Baudelaire: “[la poesía de Edgar Allan Poe] es algo profundo y destellante como el ensueño, enigmático y perfecto como el cristal”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.